Ningún programa de bienestar funciona solo por estar bien diseñado. Funciona cuando hay personas que lo hacen visible y creíble.

Los llamados champions o embajadores del bienestar no tienen que ser expertos ni modelos perfectos. Son personas normales que comparten su experiencia, normalizan cuidarse y dan permiso a otros para hacerlo también.

El bienestar no se contagia desde un cartel ni desde un email masivo. Se contagia cuando alguien del equipo dice: “esto me ha ayudado”.

👉 Sin referentes humanos, el bienestar se percibe como algo corporativo. Con ellos, se convierte en cultura.

Pregunta:
¿Tenéis personas que impulsen el bienestar desde dentro… o solo iniciativas enlatadas en los canales de empleado/as de la web?

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