Su plantilla lleva ocho horas sentada. El coste no aparece en ninguna nómina

La inactividad física en el entorno laboral tiene un precio que pocas empresas han calculado.

El trabajador de oficina promedio pasa entre seis y ocho horas diarias sentado. A eso se suman los desplazamientos, las comidas frente a la pantalla y el tiempo de ocio sedentario. El resultado es un patrón de inactividad que la Organización Mundial de la Salud considera uno de los principales factores de riesgo para la salud a escala global. Sin embargo, en la mayoría de los planes de salud laboral, el sedentarismo sigue sin aparecer como prioridad.

Una revisión publicada en The Lancet Public Health en 2025, que analizó más de 40 estudios sobre intervenciones en el ámbito laboral, concluye que el entorno de trabajo influye de forma determinante en los patrones de actividad y sedentarismo de las personas. El lugar donde se trabaja, la cultura del equipo y el diseño de los espacios condicionan en gran medida cuánto se mueve la plantilla. No es una cuestión de voluntad individual. Es una cuestión de diseño organizacional.

El sedentarismo no es solo un problema de salud. Es un problema de rendimiento.

Un estudio realizado en una empresa tecnológica Fortune 500 reveló que el 32 % de los programadores con patrones de trabajo sedentario prolongado desarrollaba síndrome metabólico. Cada uno de estos trabajadores generaba una media de 3,5 días adicionales de baja al año, con un coste directo de 2.800 dólares por empleado en pérdida de eficiencia productiva. Estas cifras no incluyen el impacto sobre la concentración, la creatividad o la toma de decisiones, que también se ven afectadas por la inactividad física sostenida.

La conexión entre movimiento y función cognitiva está bien documentada en la literatura científica. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo cerebral, estimula la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y la atención, y reduce los marcadores biológicos del estrés. Un trabajador que se mueve durante la jornada no solo está cuidando su salud cardiovascular. Está manteniendo en forma su capacidad de concentración y de gestión emocional, dos recursos que las empresas necesitan pero raramente miden.

Las intervenciones funcionan. El reto está en hacerlas parte de la cultura.

La revisión de The Lancet identifica las estaciones de trabajo con opción de estar de pie, las pausas activas estructuradas y las iniciativas gamificadas como las estrategias más eficaces para reducir el tiempo sentado en entornos laborales. La clave no está en instalar una mesa elevable y esperar resultados. Está en construir una cultura donde moverse durante la jornada sea una norma, no una excepción.

Algunas organizaciones han incorporado pausas activas de cinco minutos cada hora, reuniones de pie o caminando, y acceso facilitado a actividad física como parte de su propuesta de bienestar. Los resultados observados incluyen mejoras en el estado de ánimo autorreportado, reducción del absentismo y mayor cohesión de equipo. La inversión necesaria es, en la mayoría de los casos, significativamente menor que el coste de no actuar.

La OMS fijó como objetivo reducir la prevalencia de inactividad física en un 15 % antes de 2030. La mayor parte de los países analizados en sus informes de seguimiento no está en camino de cumplirlo. El entorno laboral es uno de los contextos con mayor potencial de intervención. Y las empresas, en este caso, tienen tanto la responsabilidad como la oportunidad de marcar la diferencia.

Diseñar el trabajo para que las personas se muevan no es un beneficio. Es una decisión estratégica sobre el rendimiento y la salud de la organización.

¿Cuánto tiempo permanece sentada su plantilla durante la jornada laboral? ¿Forma parte la actividad física de su programa de salud laboral o sigue siendo una responsabilidad que se delega en el trabajador?

Fuentes

The Lancet Public Health (2025). Effects of workplace interventions on sedentary behaviour and physical activity: an umbrella review. thelancet.com

NIH / PMC (2024). Sedentarism and Chronic Health Problems. pmc.ncbi.nlm.nih.gov

OMS (2023). Physical activity. Global action plan 2018-2030. who.int

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